Existe un debate habitual cuando se habla de redes sociales para empresas: ¿deben utilizarse para construir marca y generar interacción o deberían centrarse directamente en vender?
La realidad es que plantearlo como una elección entre una opción y otra puede llevar a una estrategia poco equilibrada.
Una empresa que utiliza sus redes únicamente para publicar ofertas puede terminar convirtiendo sus perfiles en un escaparate que las personas dejan de prestar atención. Pero una empresa que dedica todo su esfuerzo a crear contenido y conseguir interacción sin explicar nunca sus servicios también puede acabar acumulando seguidores sin conseguir resultados comerciales.
Las redes sociales pueden cumplir ambas funciones.
Una buena estrategia permite construir una comunidad alrededor de una marca, generar confianza y, al mismo tiempo, crear caminos naturales hacia los productos o servicios de la empresa.
Y esto es especialmente importante para pequeñas empresas que empiezan desde cero. No necesitan tener miles de seguidores para construir una comunidad útil. Necesitan conseguir que las personas adecuadas entiendan quiénes son, qué pueden aportar y por qué merece la pena seguirlas.
Construir una comunidad no significa conseguir el mayor número de seguidores posible
Uno de los primeros errores cuando una empresa empieza en redes sociales es medir su progreso únicamente por el número de seguidores.
Pero una comunidad no se construye simplemente acumulando cuentas que pulsan el botón de seguir.
Si tienes 10.000 seguidores que nunca interactúan con tu contenido, no conocen realmente tu negocio y probablemente nunca necesitarán lo que vendes, esa cifra tiene un valor limitado.
En cambio, una cuenta con una comunidad mucho más pequeña puede ser comercialmente interesante si reúne a personas que realmente forman parte de su público objetivo.
La pregunta, por tanto, no debería ser solamente «¿cómo consigo más seguidores?», sino también «¿por qué debería seguirme alguien?».
La respuesta tiene que estar en el contenido y en la forma en la que la marca se comunica.
La personalidad de la marca importa
Las redes sociales han hecho que las empresas tengan que comunicarse de una manera mucho más cercana que en otros canales.
Las personas no interactúan con una marca únicamente por su logotipo o por los productos que vende. También lo hacen por la forma en la que comunica, por sus valores, por sus opiniones y por la manera en la que entiende su sector.
Por eso una empresa que intenta parecer completamente neutra puede terminar siendo difícil de recordar.
Mostrar el proceso de trabajo, explicar cómo se toman determinadas decisiones, compartir aprendizajes o hablar de problemas habituales del sector permite que la audiencia conozca mejor la empresa que existe detrás del perfil.
Esto no significa convertir las redes sociales en un diario personal ni contar absolutamente todo.
Significa darle una personalidad reconocible a la comunicación.
Cuando una marca sabe cómo quiere hablar y qué quiere defender, resulta mucho más sencillo diferenciarse de empresas que publican exactamente los mismos mensajes genéricos.
El contenido educativo ayuda a construir confianza
Una de las mejores formas de empezar a construir una relación con una audiencia es ayudarla antes de pedirle una compra.
Explicar algo que el usuario no entiende, responder una pregunta frecuente o ayudarle a evitar un error puede parecer una acción pequeña, pero tiene un efecto importante.
La persona empieza a asociar tu marca con conocimiento y utilidad.
Por ejemplo, una empresa que vende un determinado servicio puede limitarse a explicar en sus redes qué incluye ese servicio. Pero también puede publicar contenidos sobre los errores que suelen cometer sus clientes, qué deberían revisar antes de contratar, qué alternativas existen o qué aspectos deberían tener en cuenta.
En el segundo caso, la empresa no está simplemente anunciando lo que vende.
Está demostrando que entiende el problema.
Y esa diferencia puede ser importante cuando llega el momento de contratar.
Aportar valor no significa ocultar lo que vendes
A veces existe cierta preocupación por compartir demasiada información en redes sociales.
«Si explico cómo hacerlo, quizá nadie me contrate.»
En muchos casos ocurre precisamente lo contrario.
Un contenido educativo no sustituye necesariamente a un servicio profesional. Puede ayudar a que una persona entienda que tiene un problema, pero también puede demostrarle la complejidad que existe detrás de solucionarlo correctamente.
Además, compartir conocimientos permite que un posible cliente valore cómo trabaja una empresa antes de ponerse en contacto con ella.
Por eso no hay que tener miedo a hablar de los servicios.
La cuestión está en cómo se presentan.
Una publicación que explica un problema puede terminar mostrando cómo puede ayudar la empresa a solucionarlo. Una guía puede enlazar a un servicio relacionado. Una respuesta a una pregunta frecuente puede llevar a una página donde el usuario encuentre más información.
La venta no tiene por qué aparecer como una interrupción.
Puede ser el siguiente paso lógico.
La confianza se construye antes de la compra
Cuando alguien compra por primera vez a una empresa, especialmente si se trata de un servicio, existe cierta incertidumbre.
¿Trabajarán bien?
¿Entenderán lo que necesito?
¿Me estarán vendiendo algo que realmente necesito?
¿Responderán si tengo un problema?
Las redes sociales pueden ayudar a reducir parte de esa incertidumbre.
Mostrar cómo trabajas, explicar tus criterios, enseñar proyectos, resolver dudas y mantener una comunicación coherente permite que un posible cliente llegue al momento de contactar con más información sobre la empresa.
Esto es especialmente importante en servicios profesionales, donde el cliente no siempre puede valorar la calidad antes de contratar.
La confianza se convierte entonces en una parte fundamental de la decisión.
La conversación también forma parte de la estrategia
Construir una comunidad no consiste únicamente en publicar contenido.
También implica escuchar.
Los comentarios, mensajes privados y preguntas de los seguidores pueden aportar información muy valiosa sobre lo que preocupa a tu público.
Si varias personas preguntan lo mismo, quizá exista una oportunidad para crear un contenido específico.
Si un tema genera mucha conversación, puede ser interesante profundizar en él.
Y si un usuario plantea una duda concreta, responder de forma útil puede tener más valor que publicar otra pieza de contenido genérico.
Las redes sociales permiten precisamente establecer una comunicación directa que otros canales no ofrecen de la misma manera.
No aprovecharla supone limitar el potencial del canal.
De seguidores a clientes: crear un camino natural
Una comunidad comprometida no garantiza ventas por sí sola.
También tiene que existir un camino claro para que una persona pueda pasar de consumir contenido a interesarse por los servicios de la empresa.
Ese camino puede ser muy sencillo.
Una publicación responde a una duda. El usuario descubre que tiene un problema. Visita el perfil para conocer mejor la empresa. Entra en la página web. Consulta un servicio. Y finalmente contacta.
No todas las personas harán ese recorrido inmediatamente, pero la estrategia debería facilitarlo.
Por eso es importante que los perfiles estén correctamente preparados: información clara sobre la empresa, servicios explicados de forma comprensible, enlaces relevantes y llamadas a la acción cuando tengan sentido.
Si una persona llega a tu perfil después de interesarse por un contenido y no entiende qué haces o cómo puede contactar contigo, parte del trabajo realizado en redes se pierde.
No todo tiene que terminar en una venta inmediata
Una de las ventajas de construir una comunidad es precisamente que no todas las personas tienen que estar preparadas para comprar en el momento en que conocen tu empresa.
Puede que alguien descubra tu contenido hoy y necesite tu servicio dentro de seis meses.
Si durante ese tiempo continúas aportando información útil y manteniendo una presencia coherente, tu marca puede permanecer en su memoria.
Cuando aparezca la necesidad, será mucho más fácil que piense en una empresa que ya conoce que en otra que acaba de descubrir.
Esto convierte las redes sociales en algo más que un canal de captación inmediata.
También pueden funcionar como un canal de relación a medio y largo plazo.
La fidelización empieza mucho antes de la segunda compra
La relación con la audiencia tampoco termina cuando alguien se convierte en cliente.
Una buena experiencia, acompañada de una comunicación coherente, puede hacer que ese cliente vuelva a contratar, recomiende la empresa o comparta sus contenidos.
Por eso la comunidad no debería entenderse únicamente como un grupo de potenciales compradores.
También puede estar formada por clientes actuales, antiguos clientes, colaboradores y personas interesadas en el sector.
Cada uno puede tener una relación diferente con la marca, pero todos contribuyen a crear una presencia más sólida.
Vender sin convertir las redes en un escaparate
Construir una comunidad y vender no son objetivos incompatibles.
El problema aparece cuando uno elimina completamente al otro.
Si solo vendes, la audiencia puede perder interés.
Si nunca vendes, puedes estar creando una comunidad que nunca tiene una vía clara para convertirse en cliente.
La clave está en encontrar un equilibrio.
Publicar contenido útil.
Mostrar la personalidad de la empresa.
Resolver dudas.
Generar conversación.
Explicar los servicios.
Mostrar cómo trabajas.
Y facilitar el siguiente paso cuando exista una oportunidad.
Las redes sociales funcionan mejor cuando todas estas piezas forman parte de una estrategia coherente.
Una comunidad pequeña también puede ser una comunidad rentable
No todas las empresas necesitan convertirse en grandes cuentas de redes sociales.
Para una pequeña empresa, conseguir una comunidad de personas realmente interesadas en lo que ofrece puede ser mucho más valioso que perseguir cifras de seguidores que no tienen relación con sus objetivos comerciales.
La finalidad no debería ser convertirse en creador de contenido por obligación.
Debería ser construir una presencia digital que ayude al negocio a ser descubierto, recordado y considerado cuando un posible cliente necesite aquello que ofrece.
Las redes sociales pueden servir para vender, pero las mejores oportunidades no siempre aparecen después de una publicación comercial.
Muchas veces empiezan mucho antes: cuando alguien descubre tu contenido, encuentra una respuesta útil, empieza a reconocer tu marca y acaba confiando en ella.
Ese es el verdadero valor de construir una comunidad.
Si quieres desarrollar una presencia en redes sociales que combine contenido, comunidad y objetivos comerciales, puedes conocer nuestros servicios de Redes Sociales y Marketing de Contenidos.
